Quincha una tradición de futuro

La quincha (del quechua qincha, “pared, muro, cerco, corral, cerramiento”) es un sistema constructivo tradicional de Sudamérica. Consiste fundamentalmente en un entramado de caña o bambú recubierto con barro mezclado con paja. Podemos encontrar sistemas similares en el pasado y presente de la arquitectura distribuidos en esta zona geográfica, tienen distintos nombres, distintas proporciones y dimensiones, y alguna variación material pero con un denominador común que es el uso de materiales de fácil acceso y una técnica sencilla y apropiada para el clima. La quincha es muy eficaz como material antisísmico debido a la elasticidad del entramado de caña, el cual absorbe las vibraciones evitando que se propaguen por el resto de la estructura. Además, su ligereza hace partícipe a todo el mundo de su construcción, da una solución constructiva de cargas muy ligeras y en caso de colapso no provoca demasiados daños. También es un buen aislamiento térmico debido a la elevada inercia térmica que le confiere la capa de barro con la que se recubre la caña. Al ser un sistema compuesto materiales como tierra, caña y paja es totalmente transpirable, generando un agradable microclima en los interiores que genera. En ocasiones se utiliza como capa de acabado exterior el cemento, haciendo perder al sistema la transpirabilidad. Esto es algo que se podría evitarse empleando otros materiales de acabado, aunque muchas veces es difícil ya que se quiere copiar la estética de las casas convencionales de ladrillo y cemento por la creencia de que ofrecen mayor calidad y seguridad, aunque en la realidad las veamos caer antes en caso de terremoto... El borde occidental de América del Sur se caracteriza por ser una de las regiones sísmicamente más activas en el mundo. El Perú forma parte de esta región y allí ha sido utilizada la quincha desde la época prehispánica, podemos pensar que no es casualidad ;). Las construcciones coloniales adoptaron esta técnica por su mayor fortaleza frente al sismo que la piedra y el ladrillo y todavía hay muchas en pie. En la actualidad el uso ha disminuido en las ciudades, pero persiste en las zonas rurales. No por ser un sistema de baja calidad, ya que ha quedado comprobado terremoto tras terremoto que es un sistema muy apropiado, sino porque las ayudas estatales suelen centrarse en las ciudades con soluciones “x” y las zonas rurales o urbanas marginales quedan más desatendidas y a la vez con necesidad de recursos más accesibles. Así que este sistema no ha caído en el olvido, ya que es perfecto porque además de satisfacer las necesidades de resistencia sísmica, resulta más económico y rápido (ya que emplea básicamente materiales locales) y muy maleable y versátil. Por todo ello se ha seguido estudiado y mejorado, dando pie a la quincha prefabricada, convirtiéndose en una solución muy apropiada, segura y saludable para construir viviendas. A diferencia de la quincha tradicional, la prefabricada emplea paneles modulares consistentes en bastidores de madera rellenos con caña trenzada y recubiertos con barro o algún otro material como yeso o cemento. Además, la parte inferior de los paneles se fijan sobre un sobrecimiento de hormigón y verticalmente se apoyan en una estructura de columnas de madera. Este sistema constructivo, al igual que otros de los que os hemos hablado, permite generar fácilmente un modelo de participación comunitaria por su  sencilla manufactura, ligera ejecución y accesibilidad de materiales. Donde los propietarios de las viviendas sean el eje principal de las actividades de construcción, decisiones e innovaciones, con el propósito de generar y desarrollar capacidades técnicas y la apropiación de una tecnología de bajo costo, segura y saludable. Si participáis en alguna experiencia de autoconstrucción con este sistema u otros, estaremos encantados de que nos contéis cómo ha ido y qué descubrimientos habéis hecho. Fuentes: Wikipedia Soluciones Prácticas Imágenes: Viviendas Ica de la Asociación de peruanos residentes en La Rioja Cip Perú Proyecto Accih Lima Mala Lima