Proyecto Colectivo y Real: La Wantzenau, Strasbourg

Queremos recuperar borradores de posts que, desde que comenzó aRRsa!, hemos ido produciendo y que nunca tuvimos el tiempo para completar o vimos el momento para publicar. Lo tomamos como un ejercicio de rescate de algunos pensamientos que forman parte del día a día arrsiano y una forma de fijarlos, a la manera de la ropa vieja.

Hace unos años, durante un curso en la École D’Architecture de Strasbourg, tuvo lugar un taller intensivo de paisajismo (ahora lo llamaríamos de otra manera). El proyecto “Toutes les directions ne sont pas la même” (Todas las direcciones no son la misma, el título que tenía una de las propuestas) fue un ejemplo de proyecto colectivo, desarrollado a partir de conversaciones entre los diferentes agentes que se reunen para encontrar acuerdos sobre cómo intervenir en el enrevesado acceso a la villa florida, La Wantzenau, Strasbourg, para dotarlo de información útil sobre las actividades del pueblo y atractivo turístico.

En la mesa estaban, claro, las fuerzas fácticas, el alcalde y el gendarme, y, pero también estaba el profesor de universidad, los representantes de la asociación de vecinos, los artesanos de las flores (“La Wantzenau, ville fleurie“) y un puñado de alumnos transnacionales ávidos de trabajar en equipo y de conversaciones fructíferas multilingües.

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Me quedo con la idea de entender el proceso de construcción de este entorno como algo dinámico y abierto en el que participan todos las personas involucradas.

Después de unos cuantos años en la universidad, en un taller intensivo de una semana, trabajamos en un proyecto que, a diferencia de lo realizando anteriormente, se articulaba con gente real, propiciaba conversaciones reales entre personas reales y podía tener aplicación real. No teníamos que inventar supuestos usuarios, no teníamos que crear las condiciones del proyecto desde la nada… estaba todo allí.

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10 thoughts on “Proyecto Colectivo y Real: La Wantzenau, Strasbourg

  • Y es que el «usuario tipo», el diseñar «para la abuela» o para «la señora María», es decir, para arquetipos realmente inexistentes es la forma en la que el universalismo se ha colado, como un virus, en el ADN de la forma de hacer proyectos, negocios y empresas de todo tipo. Lo curioso es que al final eso lleva, casi de forma automática a definir usuarios imaginados que son seres tontos, incompetentes y faltos de autonomía… lo que a través de la consideración social acaba siendo una profecía autocumplida. O sea, el pensamiento universalista consigue hacer que las personas renuncien con «normalidad» a su propia soberanía. En el mundo de la tecnología se veía venir por ejemplo, la base cultural de lo que luego ha sido la recentralización, el urbanismo «social», los diseños de VPO en todo el mundo y sus resultados -¿recuerdas el «pozo del huevo» de Madrid- han sido otro ejemplo en la mayoría de los casos.

    • ¡Totalmente!
      Y este universalismo se traslada a la forma de ver los proyectos o negocios por parte de los clientes, ¡aún tratándose de
      algo tan particular como su propia casa!
      Como ejemplo, se prefiere un buen render con buenas texturas (sospechosamente parecido a aquel otro render que presentó aquel arquitecto…) que no te aporta información extra sobre tu casa, pero mola, a un diseño colaborativo, que parte de la persona misma, y que contiene un estudio “socio-tipológico” de su vivienda adaptado a sus deseos y necesidades.
      Tenemos en proceso un post que habla de una experiencia concreta en torno a este asunto. ¡A ver si concretamos!

      Por otro lado, aunque la utilizaras para hablar de los lammers, me guardo la referencia para ver la peli “pulse”, y amenizar una noche solitaria. ¿Está guapa o qué?

  • Me encanta la última frase!!

  • ¡Gracias! Ya conoces esa sensación de tener la realidad frente a ti y tener que abstraerte de ella para construir un contexto, unos usuarios… ains!

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